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Caminata Ecológica

El contacto con la naturaleza la medicina perfecta para reducir el estrés. Hablando de salud física, caminar en zonas verdes mitiga y previene enfermedades cardíacas y pulmonares, baja la presión arterial, controla y previene la diabetes, disminuye los riesgos de padecer enfermedades como el cáncer y el alzhéimer, retrasa el envejecimiento y reduce los niveles de colesterol en la sangre. Adicionalmente ayuda a controlar el peso, de hecho caminar 40 minutos al día es la forma más eficiente de bajar esos kilos de más pues además de fortalecer y tonificar los músculos y los huesos, acelera tu metabolismo, ayuda a que controles tu apetito durante el día y a reducir el cortisol en la sangre, hormona relacionada con el estrés que entorpece el proceso de quema y oxidación de grasa corporal. Pero las caminatas ecológicas definitivamente impactan más que tu salud física, también generan estragos positivos en tu salud mental: caminar te ayuda a despejar tu mente y reducir la fatiga cerebral, creando así el espacio perfecto en tu cerebro para estimular la creatividad, la innovación y la incubación de nuevas ideas. Pasar 30 minutos en contacto con la naturaleza baja los niveles de cortisol, hormona del estrés, ayudando a reducir los efectos negativos en la salud como dolencias, depresión, el estrés, la ansiedad, déficit de atención, entre otros.

Las caminatas ecológicas nos dan un equilibrio y nos ayudan a sentir un vínculo innato y ancestral con la Tierra. Desconéctate y conecta contigo mismo con ayuda de la naturaleza. El contacto con la Tierra es un estímulo para los sentidos, una inspiración para la mente y un sosiego para el espíritu. ¿Por qué no lo recuperas? Camina descalz@ Descalzarte y sentir el contacto físico con la Tierra te llenará de energía. Siente cada paso, como apoyas cada dedo del pie, el talón, siente el suelo que pisas ya sea tierra, césped, arena.. Siente la conexión, como te enraízas a la tierra. Es necesario que camines con calma, respirando profundamente. Abraza un árbol: Sí, parece un cliché, pero abrazar a un árbol es un ritual gratificante. Siente su energía, intenta escuchar su latido y siente la fusión con él. Camina junto al curso de un río: El agua es fuente de vida. El sonido de su fluir, el frescor que se siente en el curso de un río… Sólo debes probarlo para entender por qué constituye un paseo reparador. Escucha el silencio: La vida en la ciudad es todo ruido, el tráfico nos aturde, las conversaciones se solapan… Cuando estés en un bosque párate a escuchar el silencio. Es una meditación asombrosa.

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